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¿Qué legado estás pasando a tus hijos?

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Mindfulness es unas de las palabras que más me gustan. Hacer algo a conciencia, con los 5 sentidos, de forma cabal.

El estrés de una madre no casa bien con el mindfulness. Parecemos piedras rebotando en el agua, haciendo sapitos.

Mi amiga me pregunta por qué siento ansiedad y respondo que me siento…

  • abrumada de decisiones por tomar
  • reventando de responsabilidad
  • cansada de tomar iniciativas

Me gustaría un hombro de pareja en el que apoyarme y dejar de sentir esa espada de Damocles colgando siempre sobre mi cabeza.

¿Cuándo dejamos de organizar, decidir, transmitir las enseñanzas más esenciales, las lecciones más fundamentales, abrir el camino que los va a hacer hombres y mujeres de bien y de provecho?

Cuándo deja uno de preocuparse por pasar un legado a los hijos.

El hombre de neandertal, antecesor de nosotros los cromañones, tenía la parte posterior del cerebro muy desarrollada y la frontal -la que abstrae, predice, imagina- inmadura. Por eso permanecía acunado en el pasado.

Aunque esa cualidad impidió que evolucionara, su pérdida nos ha privado de una memoria colectiva prodigiosa que se reproducía genéticamente, de generación en generación: los neandertales nacían con el pasado de sus ancestros ya grabado en el cerebro, no tenían que aprender el pasado, llegaban con built-in legacy. ¿Legado? “Se le supone”.

Nosotros tenemos que construir un legado, recogiendo cosas del pasado y modificándolas según vamos adaptándonos a los tiempos, con vistas al futuro, para pasárselas a los hijos. Son todos esos aprendizajes y costumbres que hacen a una madre y un padre únicos en el mundo.

Para los neandertales, el cambio era un paso muy difícil, pero nosotros tenemos que hacerlo constantemente: revisar, prever, probar y revisar de nuevo.

Me cansa aleccionar, estar repitiendo “cuidado, que si haces eso o aquello te va a pasar esto o lo otro”. Siempre tuve la idea de ser una madre muy independiente con hijos muy independientes y naturalmente inclinados al bien y al conocimiento. A veces pienso qué facil sería si mis hijos hubieran sido pequeños neandertales y recordaran los batacazos del tatarabuelo y luego tomaran su propio riesgo, evitándome el discurso.

Pero me toca hacerlo a mí. Me toca la “conversación” del sexo (“¡Noooooooo… no quiero oir eso, no me gusta, mama!”, me dice el de 10), la “conversación” del tabaco (“¡¿Yooooooo? Pero si yo o fumo!!!! me dice la mayor con ojos de inocencia y labios de nicotina). ¿Por qué no puede su cerebro recordar mis recuerdos sobre la enfermedad de mi tío?

Selfie de un selfie

Estoy aprovechando mis últimos años de conversación matutina con mi hijo, cuando lo llevo a la escuela, porque sé que llegará ese día en que se colocará sus auriculares y me dejará hablando con el parabrisas, como hizo la mayor.

-“Eliana, ¿tendrás en cuenta lo que te he estado explicando en el coche?”
-“¿Qué?”

A esa edad, creo que el plazo de entrega directa de legado llega a su fin. Su cerebro no quiere seguir considerános con la autoridad de antes, y será por algo. ¿Para que no los contaminemos con nuestras propias disfunciones? ¿Para evitarles el trabajo de desempolvarse más tarde de una influencia que no pidieron y poder forjar su propio yo?

Yo aún le pido a veces a la mayor que se quite los auriculares y juro que nunca se los compraré al pequeño. Con él uso esas conversaciones a tope, para que se le registre lo que es formar parte de la familia, para que lo interiorice como semillita y lo deje brotar más tarde, justo a tiempo, antes de que cometa un error. O para que le ayude a mantenerse firme cuando el mundo es cruel, criticón y despectivo. Estos son legados que desearía transmitirles:

Y el más importante: no perder la capacidad de maravillarse y sonreir.

6LRtQSAJSn3oRcEeaMrS9V2LnI99Yfm9_medEn la Academia de Ciencias de San Francisco, 2010.

Fotos via photopin (license):
Neanderthal Museum
scanning the mist
Spirit of Christmas Tour
strong and beautiful

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

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