Niños

Orinarse en la cama después de los 5 años (Enuresis nocturna)

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sábanas al sol

Una vez me contaron cómo un deportista había empezado a correr tan rápido como el viento: cada día, salía de clase y corría para llegar a casa, subir las escaleras y descolgar las sábanas orinadas que su madre había tendido en el balcón, antes de que todos las vieran al pasar por allí y se burlaran de él.

Su madre pensaba que la dosis de “tough love” le daría una lección a su hijo negligente y perezoso, según ella, y terminaría con sus mañas.

Orinarse en la cama a partir de cierta edad (enuresis infantil nocturna) no es un comportamiento y, por lo tanto, no puede disciplinarse ni entrenarse. El niño no puede controlar su vejiga de noche, aunque lo intente.

Tampoco sirve de nada hacer algo a modo de escarnio público -como mostrar las sábanas sucias, o contárselo a la gente- para impedir que vuelva a pasar. Puedes reducir la cantidad de líquido que beba justo antes de ir a dormir para que la vegija no esté tan llena, pero eso no garantiza que amanezca seco.

Los niños que todavía se hacen pipí de noche, como le pasaba al campeón de la historia, no pueden controlarlo: existe un mecanismo en el cerebro, el que les dice que hay que levantarse para ir al baño porque la vejiga ya no puede más, que todavía no ha madurado. No pueden controlar sus esfínteres cuando están dormidos. Así nos lo explicó un experto que vino a darnos una charla en el trabajo hace poco.

peluche

El margen de edad a la que orinarse en la cama o “bedwetting”, como lo llaman en Estados Unidos, sucede -aproximadamente después de los 5 años, cuando se supone que un niño ya ha aprendido a dormir sin accidentes- es difícil porque es exactamente en esos años en que los niños empiezan a desarrollar sus complejos: son muy conscientes del impacto que quieren causar en los demás y del que NO quieren causar. Todo lo que los señale y los haga quedar en evidencia puede afectar a su autoestima y dejar huella.

Cómo reaccionar ante un “accidente”

  • No lo regañes, no te enfades ni te muestres preocupada. Evita suspiros, resoplidos o murmurar algo que delate tu consternación porque harás que se sienta culpable por algo que no puede solucionar.
  • No te burles ni exclames que ya es muy grande para eso, ni te muestres sarcástica, por el mismo motivo.
  • Premiarlo cuando no se hace pipí es casi igual que castigarlo si se hace. Recuerda que no es un comportamiento; tu hijo no puede controlar sus esfínteres -ni siquiera por las ganas de recibir un premio- y eso es una cuestión de desarrollo (no todos los niños maduran al mismo tiempo). Premiarlo puede crearle ansiedad y hacerle sentirse muy mal si al día siguiente amanece orinado.
  • Pídele que te ayude a cambiar las sábanas con un tono neutro, como si no hubiera pasado nada. Muéstrate paciente. No hagas de esto un problema. Es incómodo, pero llegará un momento en que tu hijo habrá madurado lo suficiente y el problema desaparecerá.
  • Si invitan a tu hijo a una fiesta de pijamas o surge la oportunidad de salir varios días de campamento, no le impidas acudir por miedo a que se sienta mortificado. Habla con los papás anfitriones o los responsables del campamento. Existen pañales para niños mayorcitos estilo pull-up, y tienen diseños muy discretos. Incluso hay ropa interior que tiene un pañal que se inserta de forma discreta: eso lo puede hacer sentir más tranquilo.

Fotos: Laundry day via photopin (license) & Stripes’ bathtime via photopin (license)

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

2 Comments

  1. Mi hija tiene 9 años y no he podido hacer que logre dejar de hacerlo, he intentado de varias formas y ha sido imposible

    1. Hola Juan Carlos. Según nos contaron los expertos que vinieron a BabyCenter a hablar sobre el tema, no está en mano de los padres, es una cuestión fisiológica y no psicológica. Un día se irá solo. Creo que mientras tanto lo mejor es intentar ignorarlo aunque cueste. ¡Muchas gracias por tu comentario!

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