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No discutas delante de los niños

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niño triste

Mi hijo se despertó un día preocupado y confundido: “Es que soñé que nadie me quería. Ni mi padre ni mi madre, y me sentía muy mal”. Me dejó tan sorprendida que quise escribir sobre eso… y lo dejé en blanco durante meses porque no sabía qué decir.

Palabras así te parten el corazón, pero hay que ser valiente y enfrentarse con honestidad a uno mismo. ¿Que he hecho para que mi hijo se sienta así?

Hace poco vi una animación en las redes que hablaba de los efectos que tienen en los niños las discusiones de sus padres cuando ellos están presentes.

Las discusiones de los padres hacen que los niños se sientan inestables y disminuye su autoestima.

Para los niños, mamá es una reina y papá es un héroe. Y, por encima de todo, los dos lo quieren sin límites. Todo está bien porque sus padres establecen un cerco protector en torno a ellos. Los padres hacen que el mundo de un niño tenga sentido, a pesar de las imperfecciones.

Piensa antes de hablar

Cuando se trata de niños, las palabras no se las lleva el viento, son dardos envenenados que penetran en su alma y lo hacen sentirse triste y culpable de lo que no lo es. Un niño siempre piensa que todo es su culpa. y eso es algo que conocen muy bien los expertos en psicología infantil.

Los niños buscan aprobación constante por parte de los adultos porque intentamos inculcarles buen comportamiento a través de la crítica: “haz esto… no hagas aquello…” y nos apresuramos a hacerles sentir que estamos decepcionados de ellos para que corrijan comportamientos negativos, y a celebrarlos cuando los rectificaron.

Cuando los padres discuten, el pequeño siente que no cuenta con su aprobación y su autoestima disminuye. Incluso puede pensar que sus padres han dejado de quererle.

padres discutiendo

Cómo afecta una discusión a largo plazo

Un niño que crece en un hogar donde se discute mucho tiene más probabilidades de recrear ese mismo ambiente cuando tenga su propia pareja. No solo eso, sino que vivir con mucho estrés podría disminuir su capacidad de resolver situaciones conflictivas en el futuro.

Un estudio de la universidad de Cambridge llegó incluso a la conclusión de que los niños que crecen en medio de discusiones entre los padres, pueden desarrollar menos materia gris.

Busca un fin positivo a la discusión

Mira a tu alrededor y echa el freno a tiempo. Aunque estés hirviendo y tengas toda la razón del mundo, detente un segundo para darte cuenta si tu hijo está delante y lo suficientemente cerca para escucharte. Respira hondo, baja el tono y no digas palabras que hieran a nadie. Cálmate.

Busca una solución al conflicto, eso es una poderosa lección para un niño y algo de gran valor para ti también. Aprender a calmar las aguas es un valor muy importante que puede ayudar a tu familia a mantenerse a flote.

No uses a tu hijo de testigo: “¿Ves, ves lo que tu padre -o tu madre- me obliga a hacer? ¡Ya ves qué malo es!”. Los niños no entienden eso, no los ven como dos equipos diferentes, sino como uno solo: la familia.

No culpes a tu pareja por discutir. Ya conoces el dicho: “Dos no discuten si uno no quiere”. Una discusión no sucede solo porque una persona está de malas. Quizá es mejor salirse a la calle un rato y dejar que el otro eche humo por las orejas, con tal que el niño no presencie una discusión. Las discusiones no son el problema, siempre hay un mal día, una mala relación, un malentendido o, simplemente, que la vida en pareja (o llevarse bien con el ex) no es fácil. La vida no es fácil, punto.

Fotos: russteaches Pensive Pumpkin via photopin (license)

Joe Shlabotnik Patty Tries Out Ben’s New Hoverboard via photopin (license)

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

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