Vivir en US

¿Eres mi amiga o me estás usando?

855 views
photo credit: Aris1983 via photopin cc

Mi hijo estaba muy triste el otro día. Su vecinito, con el que tenía grandes expectativas de amistad, no quiso jugar con él en toda la semana. Me decían que no lo dejara salir cuando el amiguito viniera, para darle una lección.

“Dejen que decida él, no hay que interferir”. Al final, qué me interesa más, darle una lección a un vecino o que mi hijo salga a jugar a la calle, queme calorías y ponga en juego la imaginación y la socialización. Por mucho que me den ganas de cerrarle la puerta en las narices al mocosillo sangrón.

“¡Es que lo usa!”. Esa reflexion sí se me clavó como una agujita muy fina y en lo más hondo. Porque muchas veces me he sentido así, usada por quienes aseguran ser mis amigas. ¿Cómo siento eso? Pues lo siento como si no hicieran caso de mis necesidades. Por ejemplo, que las solteras pretendan que les dedique el 100% de atención, aunque eso suponga desatender a mis hijos, y que luego, en cuanto les sale un plan mejor, me dejen tirada.

O que les abra la puerta de mi casa y sienta que yo no puedo llamar a la de ellas. O cualquiera de las mil y una razones que te han hecho sentir poco querida como amiga.

Pero una no puede ir eliminando amistades de la lista así como así. En este país es fácil que una mamá esté sola. Me refiero sola sin su red de apoyo más íntima, la familia. Eso es mucha soledad. Y por instinto, empezamos a cocinar con lo que tenemos a mano, montamos poco a poco, como abejitas laboriosas, nuestra red de apoyo con las amistades, compañeros de trabajo, vecinos, etc.

¿Tienen Twitter? ¿nos les pasó que al principio seguían a todo el mundo y a todos los que las siguieran con tal de establecer un “followship”? Cuando no tienes nada no puedes exigir mucho y un día te das cuenta que poco a poco has ido confiando tus secretos y jurado lealtad eterna a alguien que te prestó unas monedas para el autobús.

Y te llevas unos disgustos enormes ¡cómo se atreve, con lo que yo he hecho por ella! Pero realmente, ¿qué has hecho? Lo mismo que ella, aprovechar esos momentos de conexión para cargar el tanque de las emociones. Apoyarte un momento para recuperar el aliento y darte nuevo brío para seguir tu camino en un país extranjero lo mejor que puedes.

A veces desfallezco, pero luego pienso con el lado práctico que me dejó mi padre y me digo: “Pues, Clarisse, acepta lo que te puedan dar, que tú tampoco das tanto”. He dejado muy pocas amistades desde que llegué. De hecho, creo que las conservo todas, y no las califico de buenas o malas, sino de personas que me aportan algo diferente en momentos diferentes. Y aunque a ratos me desconecto, reconecto más adelante.

Cada vez que he sacado el orgullo del bolsillo, se ha convertido en un obstáculo para conseguir algo. Me ha cegado y me ha desviado de un propósito mucho mejor, y esto ya lo he dicho otras veces. Es la lección mejor aprendida de mi aventura en US. Ahora prefiero dejarlo en el bolsillo y pensar que no hay mal que cien años dure.

photo credit: Aris1983 via photopin cc

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

Deja tu comentario

%d bloggers like this: