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Ayúdalo a crecer bilingüe y amar su lengua materna

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bilingual

La niña de 5 años se sienta ante la mujer que pasa las hojas de una cuaderno, buscando imágenes. Le enseña una: “What is this?” le pregunta, señalando un caballo. La niña mira con interés la imagen, luego a la mujer, y se queda callada.

La mujer, una especialista en determinar el nivel de conocimiento de inglés de los niños extranjeros que llegan a esa escuela, intenta con imágenes más sencillas, sin conseguir arrancarle una palabra en inglés a la niña.

Nadie sabe lo que siente un niño que llega a un país extraño y no puede comunicarse, alejado de la familia y de todo lo que ha conocido hasta el momento. “Está muy sola”, me decía la voluntaria que cuidaba a los niños a la hora del recreo y la veía sentada, incapaz de hablar con nadie.

Mi hija hizo un esfuerzo muy grande por aprender un idioma que le permitiera entender -y demostrar que entendía- lo que tenía que aprender en la escuela. Ese mismo curso aprendió a leer, en inglés. Recuerdo el día que se sentó en la silla de la cocina y me leyó todas las páginas del libro de Dr. Seuss, lentamente pero sin equivocarse, mientras yo contenía la respiración.

Hoy estudia para ayudar a los niños recién llegados al país a adaptarse, y trabaja dando clases de lectura a esos niños en escuelas de primaria.

Los nacidos aquí no lo tienen más fácil

Mi hijo nació en Estados Unidos, cinco años después que su hermana, y se crió en dos idiomas desde el primer día. Mi hija y la television se encargaron de darle el inglés, y la niñera, yo y su padre nos encargamos del español.

A los dos años lo empecé a llevar a una guardería de habla inglesa, por eso me asombró que en la escuela lo etiquetaran a los seis años como niño con dificultad para el inglés.

girls with little kid
Foto: Clarisse Céspedes

Nunca estuve de acuerdo con las pruebas que le hicieron y pienso que solo se guiaron por su apellido y por pruebas que no están bien concebidas.

Como tantos otros niños cuya lengua materna no es la que se habla en el país en el que viven, mis hijos han tenido que luchar por asimilar la lengua extranjera. Y con tanto esfuerzo con el inglés, ¿qué ha pasado con su idioma materno?

Cuándo regresan a la cultura materna

Existen cuestiones políticas y sociales, como el exilio o el racismo, que pueden motivar a los padres a dar la espalda a la lengua materna. Uno piensa que siempre estará ahí y, con la preocupación de garantizar un futuro mejor para sus hijos, puede estar echando a perder un legado muy valioso.

Según el PEW Hispanic, existe un momento en que los jóvenes desean iniciar un “retorno cultural“, y eso sucede a los 16-19 años, aproximadamente.

Para mi hija fueron los 14, cuando empezó a despertar al romanticismo y descubrió los grupos de pop español. Descubrió que tener dos culturas, dos idiomas, no solo no es un problema sino que es una gran ventaja.

Es posible que nunca sea tarde, pero es mejor empezar antes de los 7 años de edad a enseñarles su lengua materna “porque todavía son capaces de procesar varios idiomas en senderos paralelos. Esto quiere decir que desarrollan un segundo sistema de lenguaje junto al primero”, explica la experta en bilingüismo Barbara Zurer Pearson, autora de Raising a Bilingual Child, en un artículo publicado en BabyCenter en Español sobre mitos de criar a un niño bilingüe.

Estas son las cosas que puedes hacer para ayudarlos a ser bilingües sin que la lengua materna salga perdiendo:

  • Háblales en tu idioma, léeles en tu idioma, ponle canciones en tu idioma, las mismas que aprendiste tú de pequeña.
  • Si quieres hablarles en el otro idioma, aparta un momento del día que sea para hablarle solo en tu idioma natal. Procura que siempre sea el mismo momento para que tu hijo lo reconozca y se sienta involucrado automáticamente.
  • Si optas por hablarle de forma bilingüe durante el día, que es algo que sucede a menudo, sin darse una cuenta, intenta enfatizar esos momentos para permitir que germine la semilla del idioma materno… “let´s cook some spinach… espinacas, en español, ¿a ver cómo lo dices tú?”.
  • Defiende siempre tu dioma, a pesar de que tu pareja tenga otra cultura o idioma. Incluso si se burla de la tuya. No cejes en el empeño de trasmitir a tu hijo ese legado. Cuéntale anécdotas de tu infancia, bromas, historias de familia.
  • Si tienes oportunidad, léele cuentos escritos en Latinoamérica o España, no meras traducciones de la literatura inglesa, porque son diferentes. Los personajes, el escenario, la forma de narrar refleja tu cultura mucho mejor; incluso los dibujos. Eso le ayudará a ver el mundo a través de tu cultura.
  • Mi hijo creció jurando que él era americano y, si acaso, mexicano por su padre, pero NUNCA JAMÁS español. Hasta que lo llevé a mi país y le gustó, y desde entonces me pide que le hable o le lea en catalán o español. Hay palabras que le encantan, como “pollitos”, “pajaritos” y todos los “itos”, que le parecen curiosos. Mantenerlos en contacto con tu mundo mantiene viva la llama cultural.

    Apoyo al bilingüismo

    El sistema escolar se moviliza también. Por fin, los americanos se han dado cuenta de que no se trata solamente de aprender inglés, sino de hacer del bilingüismo una ventaja para los niños inmigrantes, y para todos.

    A las escuelas de inmersión bilingüe se ha unido una iniciativa para proteger el idioma materno, que muchos estados esperan que se apruebe en la cámara de representantes. La propuesta de ley SB 123, conocida como Seal of Biliteracy es un examen de conocimiento del idioma materno que reconoce oficialmente el bilingüismo y lo premia como un crédito adicional para acceder a la universidad.

    California y 23 estados más lo han aprobado ya.

    Existe otra iniciativa interesante que partió de mi condado, el de Santa Clara, y se está difundiendo rápidamente por el país: My name my identity que pide aprender a pronunciar correctamente el apellido de un persona, sin importar el origen, y te anima a conocer más sobre la historia de tu propio apellido, como una forma de reconocer las diferentes culturas.

    Foto: israel gutier KiDS via photopin (license)

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

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