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¿Dejar a los niños dormir fuera?

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niñas riendo a punto de dormir

Los pajama parties, sleepovers o slumber parties son formas de llamar las fiestas infantiles que terminan con todos los niños durmiendo en casa del anfitrión.

No sé por qué son tan populares en Estados Unidos, ¿serán las distancias largas entre casa y casa o simplemente una moda que ha arraigado muy fuerte en este país, donde se anima a los niños a independizarse antes?

Mi hija empezó a los 6, ¿muy pronto?

Desde que llegué a Estados Unidos, a mi hija la empezaron a invitar a fiestas en las que las niñas acababan durmiendo por el suelo, sobre unas mantas. Le compré un saquito de dormir que le encantaba, con su almohada en forma de flor gigante. Para mí era un alivio porque podía salir más noches, y tengo que confesar que normalmente llegaba tarde a recogerla a la mañana siguiente, a pesar de que me solían pedir que la recogiera temprano -yo no tenía mucha noción de cómo funcionaba eso y ¿quién quiere madrugar en domingo después de salir hasta tarde en sábado por la noche?

De una forma u otra, mi hija llegaba tan cansada a casa después de un sleepover que cualquier cosita la hacía llorar hasta que se quedaba rendida, dormida a veces desde media tarde. Porque en esas fiestas los niños no pegan ojo en la mayoría de ocasiones, bien porque están alborotados o porque no están lo suficientemente cómodos.

Ella empezó a dormir fuera desde bien chiquita, creo que a los 6 años fue la primera vez, y no lo pasó bien porque el gato de su amiga la asustó toda la noche, saltando al sofá donde ella estaba durmiendo, seguramente irritado porque esa era su cama habitual.

Pero más tarde se convirtió en experta: aunque siempre fue muy educadita, ella se encargaba de su aseo, participaba de la diversión con las demás sin dramas ni fuera de control, y era amable con los papás anfitriones. De todas formas, dormir fuera de casa fue siempre un equivalente a no dormir y llegar a casa cansada y malhumorada.

Mi hijo me lo pidió a los 11, ¿muy tarde?

Pero cuando a mi hijo, que acaba de cumplir ya once años, le invitaron a un sleepover por primera vez, lo primero que pensé fue que no estaba preparado. Me preocupaba su comportamiento, su aseo, que lo pasara mal por los demás niños… mi reacción cuando su padre me dijo que estaba invitado fue NO, a pesar de que siempre he sido una mamá muy dada a empujar a mis hijos a atreverse con las nuevas experiencias.

Mi sorpresa fue que él SÍ quería ir. Me dijo ¿pero no te acuerdas que el año pasado me fui de campamento de ciencias?. Por eso lo dejé, haciéndome cruces. Ir a una casa privada significa causar buena impresión a otros padres, y esos es diferente al campamanto.

Más sorprendida me quedé cuando llegué a la mañana siguiente a recogerlo y el papá anfitrión salió a decirme que se había portado tan bien, que querían tenerlo en casa con más frecuencia, estaban encantados con mi niño rebelde, ¡bwoah!

Cómo saber si están preparados

La disparidad de edades a la que mis dos hijos empezaron a dormir fuera, y su forma -esperada o inesperada- de comportarse cuando pernoctaban en otra casa me ha dado que pensar.

He buscado en otras páginas consejos sobre este tema y he encontrado mucho rollo psicológico, pero básicamente los psicólogos coinciden en que no hay una edad, sino que depende de cada niño. Pienso que un niño debe tener más de 5 años para quedarse a dormir fuera de casa porque:

  1. Sabe expresarse bien y es más capaz de comunicar sus necesidades.
  2. Aguantan toda la anoche sin hacerse pipí. No se les escapa ni tienen que levantarse a media noche.
  3. Lo más importante: son capaces de no echar de menos a su mamá, hasta el punto de ponerse muy tristes y llorar porque quieren volver a casa. Eso lo hacen mucho peques, que de día están muy alegres y por la noche, con el cansancio, la tendencia es querer regresar con mamá. A veces lloran hasta el punto de que la anfitriona tiene que llamar a la mamá a medianoche para que venga a buscar a su hijo o hija.

Recomendaciones para dormir fuera

Si crees que tus hijos están listos para pasar una noche fuera de casa:

– Anímalos a hacerlo. Dejar a los niños a dormir fuera te da una noche libre más que merecida y para ellos es un paso a la independencia y la socialización. No voy a entrar aquí en la paranoia de investigar a los otros padres por si abusan de ellos o les dan drogas porque me parece ridículo. Todo esto lo escribo en el marco del sentido común.

– Pregúntales qué les gustaría llevar para dormir a gusto (su almohada, un saco en especial, un muñeco…)

– Repasa con ellos las cosas que está bien o no está bien hacer. El civismo es el mejor aprendizaje que se pueden llevar de esta experiencia:

  • Comparte
  • No grites
  • Evita correr dentro de la casa (muy difícil, lo sé)
  • Obedece al papá anfitrión
  • No dudes en decirle al papá anfitrión si los niños están haciendo algo peligroso o molesto
  • No te sientas forzado a comer o a no comer. Indícalo con amabilidad
  • Deja el baño limpio después de usarlo y lávate las manos

Dales un beso y deséales que lo pasen muy bien. Y tú, llega puntual a la mañana siguiente. Recuerda que los papás anfitriones probablemente no durmieron demasiado la noche anterior y se merecen un día tranquilo después de la fiesta, que empiece lo antes posible con todos los invitados fuera de la casa a la misma hora.

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

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