Niños

5 formas de ser una madre positiva

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cielo con mal tiempo

Este año tiene que tener un significado especial en mi vida. He conocido a mujeres que tienen puntos en común conmigo: les gusta escribir, estuvieron “por los suelos” en los tiempos de la crisis, y salieron de la misma creando contenido en medios digitales.

El desplome del mercado de la vivienda nos pilló a casi todos al descubierto. Una separación, dos niños pequeños, despido. “Hay que reinventarse“, me dijeron los que cerraron el equipo donde trabajaba. Nunca olvido esa frase. Esos años aprendí que uno camina por un desfiladero. Es muy fácil “caer al otro lado”.

Más aun, nunca puedes quedarte cómodamente en un sitio o situación.

Al conocer a algunas mamás de We All Grow, la agrupación de blogueras de Ana Flores en la costa oeste de EEUU, me he dado cuenta de que cada quien carga una historia -poco amable- a sus espaldas. Pero unos llevan la carga con más gracia que otros, y yo soy de los otros.

Todas encontramos el mismo tablero de salvación: la narración digital y, por ende, las redes sociales. Al ir escuchando las historias de las blogueras, sin embargo, me ha dado la sensación de que ellas se asieron a ese tablero con buen espíritu positivo, mientras que yo -tengo que reconocerlo- me lié a golpes con él más de una vez.

Me sorprendió leer Reach, de Lorraine C. Ladish (en español, ¡Emprende!). Supo ver el lado positivo, escribió un diario donde anotaba los pequeños éxitos de cada día, y eso terminó en un libro (Diario del éxito) que la ayudó a salir del agua.

Con espíritu positivo, Lorraine convirtió la mala suerte en oportunidad. Su habilidad para “hallar la felicidad en las cosas pequeñas” la ha vuelto exitosa, y su positivismo entronca a la perfección con la psicología positiva, lo último en tendencias dentro de la psicología, que se aplica también a los niños.

Muy recomendables dos libros de Martin Seligman: Flourish (La vida que florece) y The Optimistic child (Niños optimistas), los dos traducidos al español.

Tú eres tú, a pesar de tu circunstancia

Una vez, hablando con una amiga sobre cómo dormíamos los tres, mi hijo pequeño, mi hija adolescente y yo en una habitación, me preguntó si había sido una mala experiencia. Al pensar en ello me di cuenta de que no lo había sido, no había interrumpido nuestras vidas ni nos había hecho desgraciados.

En todo caso, había hecho a mis hijos “resilient”, un término en inglés que me gusta porque no solo significa resistente, sino capaz de adaptarse, de salir más fuerte de una circunstancia adversa.

Guardo muy buenos recuerdos de esos momentos que nos marcaron de forma positiva. Incluso cuando tuvimos un accidente en el auto (sin heridos, pero con un buen susto y el auto inservible) y nos quedamos opacados, los tres en mi cama. Ahí comimos, sin querer “salir al mundo”, en nuestro nido, reconfortándonos, estrechando lazos.

Es gracioso cómo nos ha costado separarnos ahora que, desde hace 4 años, tengo una casa “normal”. Mi hijo ha dormido conmigo muy frecuentemente hasta los 11 años porque el pasillo de 4 metros nos parecía demasiado largo. Y, a pesar de los 10 años -y diferentes padres- que los separan, mis hijos se juntan en la habitación de uno de ellos a contarse secretos y jugar.

5 cosas que puedes hacer para ser positiva

1. No te ahogues en pensamientos negativos. Cuando estás cansada, sobre todo por las noches, la cabeza empieza a dar vueltas, y no suele ser alrededor de esperanzas e ilusiones. Esos pensamientos negativos son, de hecho, una de las causas del fracaso, según Siimon Reynolds en su libro Why People Fail (Por qué fracasamos). Haz de cada día un imperativo salir del trabajo con la mente lo suficientemente tranquila. Resuelve conflictos antes de llegar a casa o intenta ser capaz de “aparcar” los problemas hasta el nuevo día.

Puedes hacer muchas cosas, como meditar, salir a caminar o correr hasta que sientas los efectos positivos de las endorfinas, como menciona Lorraine. O haz una actividad con tus hijos que disipe tu mente cuando se acerca el momento de acostarse. O llama a una amiga para ventilar todo el polvo (eso sí, avisa a lo que vas). Escribe (lee por qué todo el mundo debería escribir un blog)

mensaje escrito

Uno piensa de forma muy diferente por la noche a la forma en que lo hace por la mañana. El cansancio es traidor. Si estás viendo la tele tranquila y empiezas a angustiarte por el viaje de trabajo, reconoce que estás agotada y que mañana será otro día. No tomes decisiones en base al cansancio.

2. Siempre hay luz al final del túnel, tienes que saber esto. Es una de las frases que más me reconfortan. Los pensamientos se pueden aparcar. Cuando veas que se hacen enormes y te ponen pesimista, revisa tus prioridades en la vida: tus hijos, los momentos que vives con ellos, su futuro. Repasa todas las cosas que hacen tu vida especial, o las que la harían, desde un sofá nuevo hasta esas clases que nunca pudiste tomar. Deja que esos pensamientos positivos ocupen tu mente.

3. Siente empatía por tus hijos. Intenta ver qué sienten ellos y dialoga de forma positiva. Los niños tienen que aprender a ser consecuentes, y un grito u ordenarles constantemente lo que tienen que hacer elimina ese aprendizaje.

En una clase sobre cómo comunicarse con los hijos, en la escuela del pequeño, nos mostraron cómo abordar estas situaciones: demostrarle a tu hijo que lo entiendes (empatía) e invitarlo a pensar en los problemas o peligros que tiene una situación. No tiene que ser una conferencia, simplemente plantea la situación: “qué divertido es lo que haces, ¿qué es lo que más te “encanta” de hacerlo? Sí, es increíble… las piedras también son muy pesadas, sobre todo si caen sobre un pie”.

También tienen que aprender a estar frustrados. No corras a comprarles otro juguete si lloran porque se les perdió el primero.

Si lees Niños optimistas, encontrarás muchos ejemplos sobre cómo mantener conversaciones positivas que hagan a tu hijo entender, sin estar constantemente dirigido. Sé que uno no siempre tiene el tiempo de andar con rodeos, pero enseñarle a tu hijo mecanismos de salvación en lugar de salvarlo constantemente es lo que puede alejarlo de la depresión y la infelicidad cuando sea un adulto.

4. La falta de tiempo es una trampa. Lo peor es que te pone en “modo de no tengo tiempo para nada” y terminas pasando por la vida corriendo, sin poder fijarte en esas cosas pequeñas que son exactamente las que más valorarás cuando “crezcas”.

Oigo a mi madre contarme los momentos que más significado tuvieron para ella y nunca menciona los viajes, las casas o las salidas. Cuando habla con el corazón y se le iluminan los ojos de felicidad es cuando recuerda los momentos vividos en familia y el orgullo por habernos dado una educación que ella no tuvo, y habernos apoyado para crecer. De eso se trata ser madre.

5. Cuida tus palabras . Sabes que eso es la peor huella que puedes dejar en tus hijos, y por desgracia, una de las más profundas. Las palabras nunca se las lleva el viento, regresan una y otra vez para atormentar a todos. Los hispanos tenemos esta manía: “es que eres…”, “pero qué… eres”. Incluso cuando les reímos una gracia.

En algunos países es muy normal decirle a un hijo, como si fuera una gracia, “¡estás loco!”, “este loco…”, “pero qué loquita…” como si no esperáramos nada de ellos, los diéramos por imposible.

El espíritu positivo es todo lo contrario, es darle a entender a tu hijo que lo valoras tanto que esperas que sepa tomar las mejores decisiones, nada relacionado con locuras. Lee también por qué tienes que medirte con los apodos.

El trasfondo de estos 5 puntos es crear valores firmes y una relación de respeto. No es fácil porque los niños y la vida te ponen a prueba constantemente. Pero luchar por esos valores que serán tu legado familiar más importante es una de las claves del éxito, el tuyo y el de tus hijos.

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook

2 Comments

  1. Genial tu post de hoy! Sin duda escribir nos da la oportunidad de repasar lo vivido y redescubrir lo que cada experiencia nos enseña. Para mí es casi que una sensación liberadora jeje. Feliz día y gracias por la inspiración.
    Ruly

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