Niños

10 cosas que hace mi hijo de 10 años

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Diez dedos

El niño que brinca hoy a mi lado con ojos bizcos y dando alaridos de simio es el mismo que ayer se abotonó el polo hasta arriba y habló con la maestra seria y respetuosamente: “Sí, por supuesto, Mrs. McConnell. Enseguida miro mi agenda”. No era el respeto alumno-maestro de siempre; ha subido un escalón y el mensaje es “ya soy lo suficientemente mayor para hablarte de tú a tú, de forma responsable”.

Mi varoncito, que es inmaduro incluso para su edad (mucho más si lo comparamos con las niñas) empieza a hacer incursiones en el mundo adulto, conversando a otro nivel, y me deja boquiabierta. Cuando me pilla de sorpresa tengo un momento sublime o me dan ganas de girarme y reirme. Sobre todo cuando se me pone soberbio.

Habla de temas que le interesan, como los exporadores que está estudiando en clase o lecciones de física que recuerda del curso pasado (creo que cuando un estudiante quiere a su maestra tiende a recordar mejor lo aprendido). Ya no es todo Minecraft o Pokemon. ¡Aleluya! Sus conversaciones son más introspectivas e intenta analizar las cosas.

El anverso es cuando se pone en plan sabiondo y contestón. Cuando se le sube el repelente-niño-vicente mood es para atizarle con el palo de la escoba. Cualquier pregunta inocente de su madre recibe un revés. Cuando hace eso corto la conversación y le digo que no me gusta. Un día intenté ponerme a su nivel y empezamos un diálogo de besugos que nos puso a los dos de peor humor y a él lo dejó muy confundido. Creo que me va mejor cuando le digo lo que me molesta y le pregunto por qué habla así y, si no reacciona, mejor lo doy por imposible y respiro hondo.

Diez dedos

A los 10 años mi hijo está cambiando de 10 formas diferentes:

1. Empieza a hablar como adulto (aunque sigue portándose como un niño la mayor parte del tiempo). ¿Son los albores de la adolescencia?

2. Se preocupa por su estilo de vestir (aunque es a su aire). Cada mañana me rechaza algunas de las prendas que le doy, algo que antes no hacía a menos que le resultaran incómodas. Pero todavía no veo el esfuerzo que a esta edad hacía su hermana por ir limpia y aseada a la escuela, lo que incluía peinarse bien y rechazar ropa que saliera de la lavadora con manchas (lo del estilo, ella lo empezó a aplicar mucho antes también).

3. Le interesan temas más complicados y oscuros, como El señor de los anillos o el Corredor del laberinto (The Maze Runner). Se cuestiona muchas cosas de la vida y continúa con miedos nocturnos. Todavía no es capaz de dormir a oscuras. Ni siquiera con una luz pequeña.

4. Es muy respondón de cuidado. En sus ansias de estar al “tú por tú” intenta treparse. Supongo que es porque su dominio de la conversación ha mejorado e intenta dominar de esta forma.

5. El mundo adulto ya no le intimida tanto. No obedece o desobedece como autómata. Tienta los límites de otra forma, intentando convencer de una forma más inteligente que la insistencia.

6. Es más social, ha adquirido más conciencia de grupo. En su clase, los niños empiezan a definir quién lidera y quién sigue la corriente; quienes tienen habilidades y quiénes quedan marginados (lo cual me preocupa). Siento que a esta edad los niños desarrollan malicia: se consolidan como grupo y empiezan a cerrarse a algunos de sus miembros cuando deciden que no encajan.

7. “¿Me pagas por sacar al perro o lavar el coche?”. Se plantea objetivos y busca los medios para cumplirlos. Forma parte de entrar al mundo adulto y la organización social. Aunque mi hijo no entiende que primero tiene que trabajar y luego cobrar, algunos amiguitos se toman esos trabajitos pagados muy en serio.

8. Se apasiona por algunas actividades, como Jiujitsu. Es capaz de mantener la atención en algo durante más tiempo, no parece cansarse.

9. Ayudan un poco más en las tareas de la casa (say whaaaat…?) aunque las sigue haciendo a regañadientes. Protesta, intentan escabullirse, pero termina por hacerlo si me mantengo firme (me encanta llegar a las 7 del trabajo y mantenerme firme).

10. No para de comer. No solamente él: todos sus amigos se han vuelto unos tragoncillos, que se meten en mi cocina o lo envían a él a sacarles víveres mientras juegan. A los 10, los niños varones se ponen un poco más fornidos.

¿Qué opinas tú?

Clarisse Céspedes
Soy periodista y madre de dos hijos que se llevan 10 años de edad, lo más parecido a repetir curso en maternidad. Después de trabajar en prensa, radio y televisión hispana en Estados Unidos durante casi 10 años, me he pasado al mundo de los internautas y trabajo para BabyCenter en Español. Sígueme en @madreinus y Facebook
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